El embarazo y la lactancia son etapas únicas y transformadoras. El cuerpo de la mujer se entrega por completo para dar vida y nutrir
a un nuevo ser, regalándole sus mejores recursos, vitaminas y minerales. Una verdadera maravilla de la naturaleza humana.
Sin embargo, en este proceso el cuerpo materno queda con menos reservas, y uno de los efectos más notorios aparece
en el cabello: la caída postparto.
Cómo acompañar a la madre
La mejor manera de atravesar este período es con apoyo integral:
Alimentación rica en nutrientes, con proteínas, hierro, vitaminas del grupo B y omega-3.
Descanso en la medida de lo posible, porque el estrés también acelera la caída.
Rutinas de cuidado capilar conscientes, usando productos suaves, sin sulfatos ni sales, que ayuden a reparar y fortalecer la fibra capilar.
Tratamientos específicos para la caída, que aporten activos que estimulen el folículo y promuevan un cabello más fuerte.
El bienestar de la madre influye directamente en el bienestar del recién nacido. Darle espacio y herramientas para sentirse bien, segura y cuidada, es también una forma de cuidar al hijo. Y el cabello, aunque parezca algo superficial, puede ser un punto de apoyo importante para la confianza y seguridad en esta etapa.