El autocuidado también es cosa de hombres:
Equilibrio para una vida plena. Durante mucho tiempo se ha asociado el cuidado personal con lo femenino. Sin embargoz cada vez resulta más evidente que el bienestar no tiene género. Hombres y mujeres necesitamos cuidarnos, porque hacerlo no es un acto de vanidad, sino un regalo que nos damos para vivir mejor.
Filosofía del bienestar integral:
A lo largo de la historia, pensadores y filósofos han reflexionado sobre la felicidad y la vida buena. Aristóteles hablaba de la eudaimonía, entendida como la plenitud que se alcanza cuando desarrollamos todas las dimensiones de nuestro ser. Hoy, podemos entenderlo como un equilibrio entre el cuerpo, la mente, las relaciones y la vida espiritual.
Cuidarnos físicamente es solo una parte de ese camino:
• El trabajo nos da propósito, pero no debería consumirnos.
• El ejercicio fortalece el cuerpo, pero también libera la mente.
• La alimentación sana nutre y da energía, pero no sustituye el descanso.
• Las relaciones personales —una familia, amistades, sentirse queridos— nos sostienen emocionalmente.
• El amor propio nos permite conocernos, respetarnos y estar en paz con quienes somos.

El cuidado personal como parte del equilibrio

Así como vamos al gimnasio o cuidamos lo que comemos, también deberíamos preocuparnos por nuestra piel y nuestro cabello. El autocuidado no es un lujo, es una forma de mostrar respeto por uno mismo. Un hombre que se cuida no solo se ve mejor, también se siente más seguro, confiado y preparado para afrontar los retos de la vida diaria.

Romper el paradigma

Hablar de cuidado personal masculino es abrir la puerta a una nueva forma de entender la masculinidad: una que no teme mostrarse vulnerable, que reconoce la importancia del bienestar integral y que sabe que cuidarse no lo hace menos fuerte, sino más completo. 

Al final, cuidarnos es querernos. Y cuando nos queremos de verdad, podemos dar lo mejor de nosotros en cada una de las áreas de la vida.