Así como vamos al gimnasio o cuidamos lo que comemos, también deberíamos preocuparnos por nuestra piel y nuestro cabello. El autocuidado no es un lujo, es una forma de mostrar respeto por uno mismo. Un hombre que se cuida no solo se ve mejor, también se siente más seguro, confiado y preparado para afrontar los retos de la vida diaria.
Hablar de cuidado personal masculino es abrir la puerta a una nueva forma de entender la masculinidad: una que no teme mostrarse vulnerable, que reconoce la importancia del bienestar integral y que sabe que cuidarse no lo hace menos fuerte, sino más completo.
Al final, cuidarnos es querernos. Y cuando nos queremos de verdad, podemos dar lo mejor de nosotros en cada una de las áreas de la vida.